La expansión europea


El básquet es a Inglaterra lo que el criquet (deporte tradicional del Reino Unido) es al resto del mundo; no existe. Por esto mismo, el ambicioso comisionado Stern aposto a Londres para que sea la primera ciudad no Americana en recibir un partido oficial, disputado el pasado cuatro y cinco de marzo por New Jersey y Toronto (justamente uno de los equipos con más extranjeros de la liga).

Poco importó que los dos equipos fueran de los más flojos de la liga y que la única estrella fuese Deron Williams; al partido asistieron estrellas como Didier Drogba, delantero del Chelsea o William Gallas, defensor del Tottenham Hotspurs , y se dieron varias situaciones bizarras, hasta graciosas, como la explicación de las reglas por los altoparlantes (“cuando el jugador recibe una falta y convierte el doble, lanza un tiro libre adicional”, por ejemplo) para el flamante público.

 
El diario “The Guardian”, uno de los más importantes de las islas, definió los partidos como “un espectáculo más impresionante por la multitud que por el deporte en sí”. Una extraña definición, no sé si muy alentadora para Stern y los mentores de esta expansión. Dicha expansión, sin embargo, no va a verse limitada por comentarios de ese estilo; ya se eligieron ciudades donde habría Franquicias, como Paris, Berlín y Hamburgo, según comento el “número dos” de la NBA, Adam Silver.

La gran ventaja, y lo que se busca en definitiva, es expandir el mercado; hacer que otra gente compre remeras, entradas y comida rápida. Circunstancialmente, y aprovechando también los próximos Juegos Olímpicos en Londres,  buscar esto sería lógico ya que la liga no está pasando por un gran momento económico; franquicias como los Hornets no se pueden autofinanciar, y otras tienen que moverse a otras ciudades, como los Nets (se mudaran a Brooklyn) y hasta aparecieron los fantasmas del lockout, como hace 12 años.

Por otro lado, esta expansión supone una gran inversión, como estadios de 20.000 espectadores, la construcción de locales como la NBA store, y salarios astronómicos (un promedio de 60 millones por equipo) para un deporte que no es el principal en el viejo continente. Esto sin contar con los viajes de equipos americanos a Europa, que implica una liga más larga y todavía más desgastante. Sumado a esto, el nivel de la liga disminuiría; las distancias técnicas y físicas son muy claras, y hasta algunas reglas son distintas, le tomaría un largo tiempo a los equipos europeos afianzarse, y durante ese periodo existe la posibilidad de perder dinero invertido. 

 
Es cierto que la liga está poblada por jugadores extranjeros (y también cabe nombrar a Prokhorov, propietario de los Nets) cada vez más importantes en sus equipos, como Nowitzki, Ginobili, Gasol y Bargnani (primer europeo número uno de un draft), y que el primer paso para el crecimiento financiero es la expansión del público consumidor, pero, ¿Es esta una idea plausible para la NBA?, o en otras palabras, ¿Es sustentable?, y por otro lado, y si bien se ha visto que algunos equipos españoles podrían estar a la altura, ¿Las “Franquicias europeas” podrán hacerle frente a las Americanas?. Habrá que esperar un par de años para saberlo.

Zurdo Piccolo


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